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Otherside: como convertir el dolor en una hermosa sensación de placer sonoro


Desde hace tiempo que queríamos poder inaugurar esta sección de la página, nos preguntábamos una y otra vez si lo que pudiéramos escribir acerca de un disco terminado y lanzado al mundo pudiera realmente describir lo que uno siente al escucharlo, y eso es un verdadero desafío. Siendo completamente imparcial sin caer en las banalidades del fanatismo impuesto por quien conoce a cada artista del que va a escribir, bueno no siempre se puede no ser “fan”, y espero que cuando alguien lea alguna de las líneas que van a estar en cada disco que analicemos aquí, pueda al menos por un momento cerrar los ojos y trasladarse a ese momento donde la música se une con uno y te permite alejarte de todo hasta que lo volves a escuchar.

Nuestro debut en esta sección viene de la mano de un debut en solitario también, más precisamente hablando de Pely Macchi y su disco “Otherside”, donde le bastan solo 18 minutos para volarte la cabeza y llevarte de viaje por el blues, soul o una mezcla de ambas, en una exquisita producción cuidada hasta el más mínimo detalle, y que tuvimos el placer de escuchar más de una vez para contarte en detalle todo. Prepara una bebida, acomódate los auriculares y subí el volumen a una de las joyitas que esta pandemia no pudo frenar.

Lo primero que uno asocia cuando escuchas el nombre de Pely Macchi en el circuito emergente es todo menos lo que vamos a analizar, y es aquí lo interesante de este descubrimiento, porque alguien que nos ha siempre mostrado ese lado frenético del thrash vieja escuela en tiempos de Indisposed, pasando a los extremos guturales en Blast Bitch y Narcolepsia pueda bajar mil millones de cambios para llegar a esa dulce voz en este disco, demuestra el gran costado musical que tiene la formación de Pely en su relación con la música, y en todo el transcurso de la escucha del álbum en cuestión, podemos ver como en temas cortos, uno puede encerrar perfectamente todas las emociones y transmitirlas como solo el estilo puede hacerlo, y no es alguien que trate de emular a algún referente en particular (aunque seguramente ella tenga alguno en mente), sino que se trata de imponer su propio sello, una base rítmica de fondo, su guitarra y la suma de los acordes justos para acompañar una voz que no deja de endulzar cada oído.

Es ahí cuando comienza el disco con el tema “My Neo Blues”, una perfecta combinación en ingles a voces en simultaneo intercalando los coros, una base de batería suave junto al colchón sonoro que el bajo brinda junto a pequeños arreglos de teclas te da la bienvenida, la guitarra que aparece para brindar pequeños solos luego de que la voz estire las notas agudas y se tope con un coro muy góspel que encuentra su lugar ideal en cada aparición y se vaya alejando en un fade out para dar paso al tema “No More Limits”, donde la voz dice presente en solitario antes de dar paso a un beat del tándem bajo-teclado-batería que marcan presencia en todo momento, nuevamente el ritmo hace que uno inmediatamente chasquee los dedos como si fuera uno más del coro que nuevamente aparece para acompañar los estribillos y hacer de dueto según la canción lo requiera. El juego final de la suma de las voces al finalizar la canción es lo mejor del disco.

Llegamos a la canción que da nombre al proyecto, “Otherside” arranca con la batería en esta ocasión sin dejar de jugar con las voces en distintas tonalidades, grabadas con diferentes micrófonos para que suene de tal manera que haya una invasión de Pely´s everywhere pero que al nivel sonoro que el disco ya tiene nunca están de más. El estribillo con las voces en simultaneo no opaca el ritmo de la batería y la atmosfera que deja el teclado, donde el bajo es quien toma la posta y marca tendencia con una base sólida pero perfectamente ejecutada, no extrañando para nada la guitarra en este tema. Nos encontramos ahora con el único cover que tiene este disco, “I Never Loved A Man (The Way I Love You)” de la gran Aretha Franklin llega en una gran versión, en la que todos quisiéramos ser esa persona a la que canta Pely en una gran adaptación de este clásico de los años sesenta de Lady Soul, y sentirnos un poco culpables por todo ese sentimiento expresado en las letras, juego de voces dominando cada pasaje llegando al clímax necesario para seguir adelante. “You Don´t Understand” es el tema que tiene su video, y en la filmación claramente se expresa lo que el tema aporta, guitarra apenas conectada al amplificador, unos acordes que varían para dar paso a la voz que aporta ese toque de fuerza que va cambiando a medida que la canción sigue su curso, el ritmo de la guitarra sin púa es bien marcado y la voz aguda brilla por si sola y termina cambiando a ese tono grave que permite darle el cierre a la canción.

To The Crossroad arranca y uno por cómo está grabado en cuanto a sonido nos remontamos a los años treinta, guitarras varias acompañando la voz grabada especialmente con esa sensación vintage de los primeros años del blues y con los solos que dieron base a lo que todos conocemos como el rock and roll, es que en estos dos temas que dan cierre al disco es la guitarra quien acompaña a Pely hasta cerrar en ese acorde final abierto que da por finalizado a un gran trabajo en solitario. Han pasado varios años desde que la descubrimos en Indisposed hasta llegar al material que compartimos hoy, es una gran muestra de madurez al afrontar los roles de toda la banda por ella misma, tarea nada sencilla si uno no tiene la formación adecuada, menos aún poder transmitir las emociones que el disco tiene y lograr un trabajo como este es un mérito personal sumamente reconfortante, donde lo único negativo que podemos encontrar del disco es quizás lo corto del todo el trabajo en si (son casi 18 minutos de duración) y el hecho de que cueste poder ver algo de esto en formato físico, sobre todo para alguien como el que escribe estas líneas que ama esa melomanía de los discos. Pely Macchi llega para acompañar tu día con un material pegadizo, donde lo amargo de las letras se transforma con la dulce voz que impone su estilo, su creatividad no tiene techo y si sigue arriesgándose a hacer cosas como estas, va a sorprender a más de uno seguramente.

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